viernes, 17 de julio de 2020

Bienvenido a "Parkinson aquí y ahora" en 2020.


Bienvenido a "Parkinson aquí y ahora" en 2020.


Sólo ofrecemos esperanza basada en la Ciencia. Nuestras fuentes son neurólogos y otros neurocientíficos, recomendamos siempre consultarlo todo con el neurólogo y aceptamos la levodopa, pero sólo mientras no haya nada mejor  y potenciando su eficacia y corrigiendo sus efectos adversos con los nutrientes que muestran los estudios. ¿Puede haber algo más ortodoxo?






Si estás cansado de buscar información entre toneladas de noticias falsas, anuncios comerciales, columnas de humo, como en un tiovivo que da vueltas y vueltas, es posible que encuentres aquí motivos de esperanza. Pero una esperanza real basada en la Ciencia: en escritos de neurólogos, cientos o miles de estudios científicos de los últimos 50 años y testimonios y experiencias de enfermos y familiares cuidadores veteranos.

Lo que funciona es lo que nos interesa, sea la levodopa-carbidopa con coenzima Q10 o polifenoles del té verde, con 10-25 mg de vitamina B6 o el cardo mariano, o el sorprendente suplemento de vitamina D3 del estudio de Suzuki en 2013 o de la maravillosa riboflavina o vitamina B2 del olvidado y condenado mil veces estudio de Coimbra en 2003. Siempre con valor para buscar y prudencia para probar, consultando todo al médico.


Este es un resumen de casi 14 años de búsqueda y unos 26 años de mirar el mundo del Parkinson desde el diagnóstico de mi padre en 1994. Estimo que el resultado de más de 30.000 horas de trabajo.

1) Prevenir la enfermedad o reducir el riesgo:

 - café, tabaco y antiinflamatorios no esteroideos, un 87 % (Powers 2008)
 - con vitamina D en ciertos casos, un 67 % (Knekt 2010);
 … con vitamina C, un 40 % (Hellebrand 1996).
 … con vitamina E, entre un 32 y un 39 % (Zhang 2002, Golbe 1988)
 … con flanonoides, un 40 % (Gao 2012).
 … con betacaroteno, un 32 % (Hellenbrand 1996).
 … con ácido fólico o B9, un 49 % (Religa 2006).
 … con riboflavina o B2, un 51 % (McCormick 1988).
 - con té verde, en regiones donde se consume de forma  
   habitual: 50 % menos Parkinson (Pan 2003);
 - con café: consumo habitual de 2-3 tazas al día, 20-70 % (Ascherio 2001, Sobel 2000, Ross, 2000, 2001). Entre los que no beben café nunca, se da 5 veces más la enfermedad (Ross 2000, Hu 2007)
 - con tabaco, entre un 40 y un 61 %, y más (Grandinetti 1994, Hernan 2001, 2002).

2) Retrasar la enfermedad y frenarla (o hacerla más lenta):

 - café, retrasa los síntomas 8 años, de los 64 a los 72 (Benedetti 2000);
 - té verde, retrasa los síntomas 7,7 años (Kandinov 2009);
 - vitamina C y E, 3 gramos y 3200 UI diarias, durante un año: retraso de necesidad medicación por 2,5 años (Fahn 1992).
 - la vitamina C estimula la producción de dopamina y potencia el efecto de la levodopa, haciendo necesarias dosis menores (Zhao 2019);
- multivitamínico (A, C y E): retraso de síntomas 3 años, gemelos idénticos, ¿epigenética? (Maher 2002).

 - ejercicio físico, lo frena (Oguh 2014) y los retrasa (Tsai 2002);
 - vitamina D, 1200 UI durante un año, sin empeorar (Suzuki 2013).
 - glutatión (Sechi 1996).
 - coenzima Q10 (Shults 2002).
 - creatina (Beal 2003).
 - antioxidantes (Grimes 1988).
 - omega 3 (Youdim 2000, Saugstad 2006, 2008).
 - ácido alfalipoico (Araujo 2011).
 - vitamina E (Bischot 1993).
 - té verde, extracto EGCG (Mandel 2002, Levites 2003).


3) Mejorar los síntomas y la evolución de la enfermedad.

 - la vitamina B2 para mejorar la movilidad, 30 mg cada 8 h, 44-71 % (Coimbra 2003);
 - el ejercicio físico intenso, 35 % de mejoría (Alberts 2009);
 - N-acetilcisteína o NAC, precursor de glutatión mejora motora y no motora (Monti 2019);
 - la vitamina C para reducir la oxidación y los daños por la oxidación de los residuos de la levodopa (Riederer 1989, Pardo 1993, Berg 2001...);
 - el cardo mariano en cápsulas para proteger el hígado tan sobrecargado (300 mg al día, libros de neurólogos Lombard y Marjama-Lyons);
 - el ácido fólico para reducir la peligrosísima homocisteína (Ahlskog, González Maldonado, etc.), sola o con B12 y B6;
 - un nivel bajo de vitamina B12 empeora y el necesario mejora función motora y cognitiva (Christine 2018, McCarter 2019);
 - las perlas de omega 3 EPA y DHA para la depresión y para muchas cosas más -así se evita el exceso de proteínas, pero imprescindibles en 50-80 gramos para sintetizar neurotransmisores- (Silva 2008);
- la vitamina B6 de alimentos, levadura de cerveza o suplementos suaves, no pasando de 25 mg como mencionan los prospectos de levodopa -porque sin B6 no hay dopamina- y varios neurólogos en sus libros y estudios, como Ahlskog, Marjama Lyons, Siniscalchi…
 - la vitamina B3 en dosis adecuadas y supervisada por el especialista, para tratar la mente y la psicosis producto de los medicamentos a largo plazo (libros y artículos del famoso neuropsiquiatra Abram Hoffer);
- numerosos estudios han encontrado altos porcentajes de neuropatía en los enfermos de Parkinson comparados con los controles (sanos). La carencia de vitamina B12 es la causa más frecuente (Zis 2017).

 - dieta cetogénica (Vanitallie 2005). 43 % de mejoría en síntomas motores;
 - tiamina B1 (Luong 2012);
 - NADH (Black 1986);
 . vitamina B6 (Tan 2005);
 - GDNF (Gill 2005) - la vitamina D regula el gen que lo produce-;
 - glutatión (Sechi 1996).


4. Severidad de los síntomas.

Según los estudios publicados hasta hoy, la progresión del Parkinson y su severidad de los síntomas dependen de:

    - nivel de magnesio (Barbiroli 1999);
    - nivel de glutatión (Perry 1982, Riederer 1989, Sechi 1996, Jenner
      1998);
    - nivel de la tóxica homocisteína (Yasui 2000, Muller 2001, Christine 2018, Saadat 2018);
    - nivel de B12 (Leigh 2018, Christine 2018, McCarter 2019).


“Ver lo que está delante de nuestros ojos requiere un esfuerzo constante".
George Orwell

martes, 2 de junio de 2020

Ya sabemos lo suficiente II: ésa es la clave para frenarlo.

YA SABEMOS LO SUFICIENTE (II).

¿Qué haría yo si tuviese Parkinson? 
Según lo que sé hoy, 31/03/2020.




Se trata de una cuestión delicada de plantear por alguien que no padece la enfermedad. Me hice esa pregunta muchas veces mientras cuidaba de mi padre (escribo una vez más esto porque hay muchos nuevos lectores, que se preguntarán que cómo me atrevo a plantear esa pregunta y a proponer una respuesta). Y me la he vuelto a hacer muchas más veces desde entonces. Lo cierto es que en vida de mi padre apenas arañamos la superficie del Parkinson. Voy a tratar de responderla con honestidad.

Por primera vez en la Historia moderna del Parkinson, gracias a magníficos estudios, a Internet y a las recomendaciones de algunos especialistas (Ahlskog, Lombard, Marjama Lyons, Siniscalchi…), podemos influir decisivamente en el curso del Parkinson. Modificar nosotros el laberinto parkinsoniano. Detener con nuestra mano la cascada degenerativa, lo que la convierte en crónica.




La clave no está en si voy a tomar Inmunocal, Mucuna, Atremorine, cardo mariano o los omega 3, sino en que todo eso debe hacerse por el motivo correcto para integrarlo dentro de una estrategia para privar al Parkinson de sus fuentes de alimentación, para matarlo de hambre:

1.- Si el Parkinson se alimenta de la OXIDACIÓN (Jenner, Olanow) en sí y más por la levodopa, por eso tomamos vitamina C, té verde, resveratrol de uvas, etc.

2.- Si el Parkinson se nutre de INFLAMACIÓN (McGeer, Teismann, Sechi), por eso procuramos tomar cúrcuma con un poco de pimienta negra (piperina), jengibre, omega 3, vitamina C, piña (bromelaina), cebolla roja (quercetina), etc.

3.- Si el Parkinson se alimenta de un nivel alto de HOMOCISTEÍNA, por eso buscamos alimentos ricos en folato, acido fólico o vitamina B9 (Ahlskog, Siniscalchi, Marjama Lyons), junto con el suplemento natural más rico, la levadura de cerveza, y algún suplemento suave de 400 mcg o algo más (como toman las embarazadas para prevenir daños en el niño en formación).

4.- Si el Parkinson es una falta de DOPAMINA en ciertas zonas del cerebro, por eso procuramos darle la vitamina B6 suficiente pero que no interfiera con la levodopa (hasta 25 mg según algunos neurólogos y los prospectos de levodopa, gracias a la carbidopa que lleva la levodopa desde 1975). La vitamina B6 (el fosfato de piridoxal) es imprescindible para convertir la levodopa en dopamina dentro del cerebro. Consultando siempre al neurólogo, porque hay personas muy sensibles a la vitamina B6. Las fuentes: pistachos, levadura de cerveza, suplemento de vitaminas y minerales, etc.

5.- Si el Parkinson se nutre de la debilidad del HÍGADO (ya la medicina tradicional china relacionaba el Parkinson con un trastorno del hígado hace más de 1000 años e incluso hay una encefalopatía provocada por su mal funcionamiento), por eso usamos el cardo mariano (Lombard, Marjama Lyons). También la vitamina C, las alcachofas o el glutatión.

6.- Si el Parkinson se nutre del SEDENTARISMO y de la falta de ejercicio físico, vamos a darle vitamina C (carnitina) y espinacas (coenzima Q10) para tener energía y ganas de gastarla, a la vez que damos paseos, hacemos algo de ejercicio en casa, practicamos los deportes de siempre o bailamos tango, hacemos boxeo bien aconsejados, etc. Siempre adaptados a las propias circunstancias por el especialista.

Y así un largo etcétera: Vitamina D del Sol y de suplementos, perlas de omega 3 EPA y DHA para el Parkinson en general y para la depresión en particular, etc.

Mientras esto falte en las dietas y en los tratamientos para el Parkinson, algo muy importante faltará.

Cuando empezamos a ver el Parkinson de esta forma, vamos entendiendo por qué progresa como lo hace. Y las formas de hacer más lento o detener su avance, privándolo del ambiente que le gusta para seguir creciendo. Creo que así se entiende mejor. Para explicaciones con lenguaje científico ya tenemos muy buenos libros, guías y estudios.

No olviden siempre consultar al médico y al farmacéutico.

Ya sabemos lo suficiente: ésa es la llave para salir.


YA SABEMOS LO SUFICIENTE (I).

Ésta es la llave para salir de la cárcel del Parkinson y la verdad que nos resistimos a aceptar.

Un llamamiento a cambiar la forma de ver la enfermedad y los tratamientos.




Lo sé por propia experiencia. Y lo he observado en la mayoría de enfermos y familiares en los últimos 10 o 15 años, que es cuando he estado más despierto y atento a estas cuestiones.

El tratamiento mas poderoso para hacer frente al Parkinson es un cambio en la forma de verlo todo: la enfermedad, los tratamientos y el mundo de rodea a los enfermos (desde las grandes compañias y los ministerios de salud hasta la asociaciones y el propio entorno familiar).

Si no vemos la enfermedad de otra forma, seguimos prisioneros del "laberinto" parkinsoniano. Las creencias negativas nos deprimen y paralizan más que la enfermedad. Dos ejemplos:

1. Durante 70 años se creyó que un adulto no podía crear nuevas neuronas. Desde 1998 se sabe que sí puede;

2. Hemos crecido con la idea y el miedo de que si hemos nacido con unos genes determinados, no hay solución: hoy sabemos que la Epigenética manda, que los genes no tienen la última palabra (vitaminas como la B12 y la D o minerales como el magnesio, activan o silencian los genes, los corrigen);

Voy a repetir varias de las cosas ESENCIALES que he aprendido en estos años (1994-2020):

1. LA VITAMINA B6 ES TAN IMPORTANTE EN EL PARKINSON COMO LA LEVODOPA. Y desde 1975, que se usa carbidopa, no suele haber problemas con hasta 25 mg al día (ver el prospecto de levodopa).

2. SI NO SE CONTROLA LA HOMOCISTEÍNA CON VITAMINA B9 NO HAY NADA QUE HACER. El Parkinson seguirá siendo como lo conocemos hoy.

3. LA POSIBILIDAD DE QUE LA ENFERMEDAD DE PARKINSON ESTÁ PROVOCADA O FACILITADA POR MÚLTIPLES CARENCIAS (LA DOPAMINA ES UNA DE ELLAS) ABRE UN NUEVO MUNDO.

4. LA MEDICINA ACTUAL HA ENTRADO (POSIBLEMENTE, ES SÓLO MI OPINIÓN) EN UN CALLEJÓN SIN SALIDA. HACER FRENTE AL PARKINSON SÓLO CON LEVODOPA-CARBIDOPA Y ALGUNOS MEDICAMENTOS MÁS (SIN VITAMINAS B1, B2, B3, B6, B9, B12, C, D, ETC), ES COMO SALIR A UN RING DE BOXEO A PELEAR CON UN BOXEADOR Y TENER UNA MANO ATADA A LA ESPALDA (QUIZÁS LAS DOS).

5. MIENTRAS NO SE DESCUBRA ALGO MEJOR QUE LA LEVODOPA, DEBERÍAMOS APROVECHARLA AL MÁXIMO: DOSIS MÍNIMA NECESARIA, POTENCIAR SU EFICACIA CON VITAMINAS C Y B3, CORREGIR SUS EFECTOS PERJUDICIALES CON VITAMINA C, TÉ VERDE, GLUTATIÓN, CARDO MARIANO Y VITAMINA B9.
6. AUNQUE NADA DE ESTO FUESE CIERTO, no es perjudicial. Y EL SÓLO HECHO DE TENER ESPERANZA, CAMBIA EL PRONÓSTICO DE LA ENFERMEDAD DE FORMA DECISIVA. Pero resulta que no sólo hay miles de estudios al respecto, sino que siguen saliendo muchos más. Con sólo 100 estudios de los últimos 3-5 años podríamos cambiarlo todo.

7. SABEMOS YA LO SUFICIENTE PARA MEJORAR DE FORMA MUY IMPORTANTE LA VIDA DE LOS ENFERMOS. PERO SEGUIMOS ESPERANDO UN ESTUDIO DE RESULTADO MILAGROSO, que me parece tan imposible como encontrar un unicornio. No hay pastilla o cirugía capaz de cambiar por sí sola la complejidad de los daños que va produciendo el Parkinson año tras año (la carencia de glutatión o el exceso de homocisteína, resultarían catastróficos si fueran el único problema).

8. LA CASA SE COMIENZA A CONSTRUIR POR LOS CIMIENTOS, NO POR EL TEJADO. Si no controlamos la homocisteína con vitamina B9 o la oxidación de la levodopa con vitamina C, de poco servirá el tango o el boxeo (cosas muy buenas, pero que forman el tejado, no los cimientos).

Les invito a leer lo escrito en el muro (al menos, las 30 últimas publicaciones). Pero leerlas una y otra vez hasta perforar la espesa capa de prejuicios y errores que tenemos todos sobre el Parkinson (en mi caso también, por supuesto. Tengo que luchar cada día para desprenderme de ellos). Si no vemos el Parkinson de otra forma, no hay nada que hacer.



Ningún suplemento por sí solo tiene fuerza contra el Parkinson. La enfermedad es un gigante que sólo puede ser derrotado con un ejército de "enanos".

Y les invito a consultar cualquier cambio con su médico y con el farmacéutico (prudencia).

Recuerden, valor para informarse y prudencia para hacer cambios.

lunes, 9 de marzo de 2020

La revolución del Parkinson, aquí y ahora: en listados de estudios concretos (2020).


LA REVOLUCIÓN DEL PARKINSON, AQUÍ Y AHORA: EN LISTADOS DE ESTUDIOS CONCRETOS (2020).

por Jesús Márquez Rivera. Parkinson aquí y ahora.



«El verdadero viaje de descubrimiento no consiste 
en buscar nuevos paisajes, sino en tener nuevos ojos».
Marcel Proust






Se puede prevenir.
Se puede retrasar su inicio.
Y hacer más lento su avance y frenarlo.
Además de mejorar los síntomas (motores y no motores) y reducir su severidad.


(Hay muchísimos estudios más de los años 2015-2020, pero todavía no he tenido el tiempo que necesito. La medicina más importante es la esperanza, pero la basada en realidades. Esto es un resumen de casi 14 años de búsqueda y de unos 26 atento al mundo del Parkinson. Nunca podría guardar esto para un libro y que estuviese sólo al alcance de los que puedan comprarlo o tengan la información previa para necesitar comprarlo.
Amigos, si no vivimos en medio de una revolución del mundo del Parkinson, se parece mucho).


1) Prevenir la enfermedad o reducir el riesgo:

 - café, tabaco y antiinflamatorios no esteroideos, un 87 % (Powers 2008)
 - vitamina D en ciertos casos, un 67 % (Knekt 2010);
 … con vitamina C, un 40 % (Hellebrand 1996).
 … con vitamina E, entre un 32 y un 39 % (Zhang 2002, Golbe 1988)
 … con flanonoides, un 40 % (Gao 2012).
 … con betacaroteno, un 32 % (Hellenbrand 1996).
 … con ácido fólico o B9, un 49 % (Religa 2006).
 … con riboflavina o B2, un 51 % (McCormick 1988).
 - con té verde, en regiones donde se consume de forma   
   habitual: 50 % menos Parkinson (Pan 2003);
 - con café: consumo habitual de 2-3 tazas al día, 20-70 % (Ascherio 2001, Sobel 2000, Ross, 2000, 2001). Entre los que no beben café nunca, se da 5 veces más la enfermedad (Ross 2000, Hu 2007)
 - con tabaco, entre un 40 y un 61 %, y más (Grandinetti 1994, Hernan 2001, 2002).

2) Retrasar la enfermedad y frenarla (o hacerla más lenta):

 - café, retrasa los síntomas 8 años, de los 64 a los 72 (Benedetti 2000);
 - té verde, retrasa los síntomas 7,7 años (Kandinov 2009);
 - vitamina C y E, 3 gramos y 3200 UI diarias, durante un año: retraso de necesidad medicación por 2,5 años (Fahn 1992).
 - la vitamina C estimula la producción de dopamina y potencia el efecto de la levodopa, haciendo necesarias dosis menores (Zhao 2019);
- multivitamínico (A, C y E): retraso de síntomas 3 años, gemelos idénticos, ¿epigenética? (Maher 2002).

 - ejercicio físico, lo frena (Oguh 2014) y los retrasa (Tsai 2002);
 - vitamina D, 1200 UI durante un año, sin empeorar (Suzuki 2013).
 - glutatión (Sechi 1996).
 - coenzima Q10 (Shults 2002).
 - creatina (Beal 2003).
 - antioxidantes (Grimes 1988).
 - omega 3 (Youdim 2000, Saugstad 2006, 2008).
 - ácido alfalipoico (Araujo 2011).
 - vitamina E (Bischot 1993).
 - té verde, extracto EGCG (Mandel 2002, Levites 2003).


3) Mejorar los síntomas. la severidad y la evolución de la enfermedad.

 - la vitamina B2 para mejorar la movilidad, 30 mg cada 8 h, 44-71 % (Coimbra 2003);
 - el ejercicio físico intenso, 35 % de mejoría (Alberts 2009);
 - N-acetilcisteína o NAC, precursor de glutatión mejora motora y no motora (Monti 2019);
 - la vitamina C para reducir la oxidación y los daños por la oxidación de los residuos de la levodopa (Riederer 1989, Pardo 1993, Berg 2001...);
 - el cardo mariano en cápsulas para proteger el hígado tan sobrecargado (300 mg al día, libros de neurólogos Lombard y Marjama-Lyons);
 - el ácido fólico para reducir la peligrosísima homocisteína (Ahlskog, González Maldonado, etc.), sola o con B12 y B6;
 - un nivel bajo de vitamina B12 empeora y el necesario mejora función motora y cognitiva (Christine 2018, McCarter 2019);
 - las perlas de omega 3 EPA y DHA para la depresión y para muchas cosas más -así se evita el exceso de proteínas, pero imprescindibles en 50-80 gramos para sintetizar neurotransmisores- (Silva 2008);
- la vitamina B6 de alimentos, levadura de cerveza o suplementos suaves, no pasando de 25 mg como mencionan los prospectos de levodopa -porque sin B6 no hay dopamina- y varios neurólogos en sus libros y estudios, como Ahlskog, Marjama Lyons, Siniscalchi…
 - la vitamina B3 en dosis adecuadas y supervisada por el especialista, para tratar la mente y la psicosis producto de los medicamentos a largo plazo (libros y artículos del famoso neuropsiquiatra Abram Hoffer);
- numerosos estudios han encontrado altos porcentajes de neuropatía en los enfermos de Parkinson comparados con los controles (sanos). La carencia de vitamina B12 es la causa más frecuente (Zis 2017).

 - dieta cetogénica (Vanitallie 2005). 43 % de mejoría en síntomas motores;
 - tiamina B1 (Luong 2012);
 - NADH (Black 1986);
 . vitamina B6 (Tan 2005);
 - GDNF (Gill 2005) - la vitamina D regula el gen que lo produce-;
 - glutatión (Sechi 1996).


4. Severidad de los síntomas.

Según los estudios publicados hasta hoy, la progresión del Parkinson y su severidad de los síntomas dependen de:

    - nivel de magnesio (Barbiroli 1999);
    - nivel de glutatión (Perry 1982, Riederer 1989, Sechi 1996, Jenner
      1998);
    - nivel de la tóxica homocisteína (Yasui 2000, Muller 2001, Christine 2018, Saadat 2018);
    - nivel de B12 (Leigh 2018, Christine 2018, McCarter 2019).


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Esto es una forma "diferente" de ver el Parkinson, en la que cada estudio es como una "pepita de oro" que hemos recogido en el cedazo de minero, trras cribar toneladas de tierra. 

En el libro de 2015 apenas había arañado la superficie del mundo del Parkinson. Creo que ahora me he acercado algo más al centro del laberinto parkinsoniano.

Si he podido hacer esto ha sido por los muchos años que observé a mi padre ("que haya servido para algo", me decía unos meses antes de fallecer en 2012), muchísimas casualidades y "causalidades"; por la generosidad de muchos médicos e investigadores, así como de enfermos y cuidadores veteranos, que compartieron sus conocimientos y experiencias sin reservas… Y sé bien de lo que hablo porque hace 26 años me hubiera burlado de todo esto, ni siquiera lo hubiese leído. Lo hubiera despreciado. Pero el dolor vuelve el mundo transparente y permite llegar al fondo de las cosas...

Todavía quedan muchos tesoros en libros, artículos y estudios de los últimos 200 años. Pero creo que con esto podemos cambiar las cosas. Una vez reunidas, sólo nos queda divulgar esta información para que no quede nadie que no la conozca. Y seguir trabajando en este camino que han señalado los sabios en el suelo del laberinto.

Es nuestra, de todos. Vuestra no menos que mía.
Aprovechemos lo que tanto esfuerzo y sacrificio costó a los sabios que hicieron estas investigaciones, muchas veces pagando un alto precio por ir contra la corriente dominante en sus especialidades. Y el sufrimiento imposible de medir de incontables enfermos y familiares.

Gracias a todos ellos.

Ahora nos toca a nosotros impedir que dentro de 30 años, haya más de 20 millones de enfermos en el mundo. Un sufrimiento inimaginable. Ya entre 1990 y 2015 se ha doblado el número. No lo vamos a permitir sin presentar batalla y dejarnos la vida en la lucha. De forma prudente, consultando todo al médico y al farmacéutico, pero sin dar ni un paso atrás en la búsqueda de todo lo que ha quedado a los lados del camino y lo nuevo que sigue publicándose.

Porque nosotros queremos un mundo sin Parkinson. Y lo antes posible.

jueves, 5 de marzo de 2020

¿Cuanta más homocisteína peor es el Parkinson?







Un nivel elevado del aminoácido homocisteína en la sangre es neurotóxico y se ha señalado como un factor de riesgo para desarrollar Parkinson, así como de enfermedades cardiovasculares y demencia en la población general (McCully 1969, Boushey 1995, Seshadri 2002). La homocisteína aumenta el estrés oxidativo, compromete la función mitocondrial y, finalmente, conduce a la muerte o apoptosis neuronal. Además se ha encontrado una fuerte relación entre la homocisteína y el daño al ADN y la excitotoxicidad. Todos ellos con un papel esencial en la neurodegeneración (Mattson 2002, Zoccolella 2006. Martignoni 2007).

Un nivel superior a 20 micromoles/L, aumenta el riesgo de desarrollar Parkinson hasta 8.64 veces más (Saadat 2018). El título de su estudio es muy clarificador: "Serum Homocysteine Level in Parkinson’s Disease and Its Association with Duration, Cardinal Manifestation, and Severity of Disease." Merece la pena leerlo otra vez...

Los enfermos de Parkinson tienen alta la homocisteína y los que toman levodopa más aún (Mattson 2003, Obeid 2007). Algunos autores afirman que un nivel elevado es responsable en gran medida de la progresión actual de la enfermedad (Yasui 2000, Muller 2001). Esto me parece tan, tan importante, que creo que merece la pena leerlo varias veces...

Además atraviesa y daña la barrera hematoencefálica, encargada de proteger el cerebro (Beard 2011, Kanath 2006, Tyagi 2008). Con un suplemento de vitamina B9 o ácido fólico (sólo o con las vitaminas B6 y B12) se ha demostrado que se reduce el nivel de homocisteína (Reuntens 2002, Siniscalchi 2005, Postuma 2006) y el daño a la mencionada barrera protectora (Kalani 2014).

Una dieta rica en vitamina B9 previene el Parkinson en un 49 % (Religa 2006).

Recomiendan el uso de B9 o de las tres vitaminas del grupo B (B6, B9 y B12) neurólogos como Alhskog, Marjama-Lyons, Siniscalchi, González Maldonado, etc.

Ya en 1998, Malinow publicó los resultados muy interesantes de su estudio: el enriquecimiento de los cereales con 499 y 665 mg de ácido fólico, aumentó la vitamina B9 en la sangre en un 64,8% y en un 105,7%, respectivamente. Y disminuyó la homocisteína en un 11,0% y en un 14,0%.

El uso de ácido fólico es muy bien tolerado. A las embarazadas se les recetan 400 mcg/día para prevenir malformaciones en el feto. Ahlskog recomienda a sus pacientes de Parkinson 2 mg de B9, 25 mg de B6 y 2000 mcg (2 mg) de B12 para controlar los niveles de la peligrosa homocisteína.

Si el Parkinson se pudiese ver como un planta parasitaria que se alimenta con raíces del huésped, la homocisteína sería una de las principales, sino la raíz más importante. Y su "antídoto" es algo sencillo, barato y seguro (Nallamothu 2000): la vitamina B9 o ácido fólico, folato… sóla o junto a las vitaminas B6 y B12.

Me gustaría recordar los trabajos de dos científicos. 

El primero, el patólogo norteamericano Dr. Kilmer McCully, que fue pionero en la investigación del daño que producían niveles altos de homocisteína, sobre todo al sistema cardiovascular (1969) y que nos dejó una frase sorprendente: 

«La homocisteína se asocia con más de cien enfermedades».

El segundo, el neurólogo español Rafael González Maldonado, autor del libro "Tratamientos heterodoxos en al enfermedad de Parkinson" (2004, 2013). Que ya en aquellas fechas tempranas nos mostró la importancia decisiva del ácido fólico y de la homocisteína en el Parkinson. Su libro fue clave para mi padre y para mí. Todavía no ha sido traducido al inglés y a otras lenguas, a pesar de ser uno de los más importantes que conozco para enfermos y familiares. Una de las paradojas del mundo del Parkinson.

El control de la homocisteína con vitamina B9 sigue siendo una asignatura pendiente en el mundo del Parkinson. Creo que cambiaría la enfermedad como la conocemos hoy. Otra de esas paradojas tan difíciles de explicar.

ADVERTENCIA.- A pesar de la seguridad del ácido fólico o vitamina B9, siempre es recomendable consultar al neurólogo en cada caso.

viernes, 21 de febrero de 2020

3 claves para mejorar la movilidad (capacidad motora) en el Parkinson ¡¡¡AHORA MISMO!!!

3 CLAVES PARA MEJORAR LA MOVILIDAD (CAPACIDAD MOTORA) EN EL PARKINSON ¡¡¡AHORA MISMO!!!

EJERCICIO FÍSICO FORZADO, VITAMINA B2 Y NAC (N-ACETILCISTEÍNA, PRECURSOR DEL GLUTATIÓN).

En mi opinión tres son las claves. Hay muchas más, pero debo seguir buscando información.



1) Ejercicio físico: Alberts (2009).

El ejercicio físico intenso en bicicleta estática (especialmente el forzado que se realiza en tandem con una persona sana) proporciona una mejoría de los síntomas motores en torno a un 35 %, de forma semejante a una dosis de levodopa (Alberts 2009).

Con Ejercicio Forzado (FE en inglés) los resultados motores de la Escala Unificada de Calificación de la Enfermedad de Parkinson (UPDRS) mejoraron un 35%, mientras que los pacientes que hicieron Ejercicio Voluntario (VE) no mostraron ninguna mejora motora (aunque sea bueno para otros aspectos de la salud y contra el Parkinson).



2) Vitamina B2: Coimbra (2003).

El estudio se centró en administrar 30 mg de riboflavina cada 8 horas (90 mg al día) y eliminación de la carne roja de la dieta durane 6 meses. Se produjo una mejora en la movilidad de entre el 44 y el 71 %.

¿Por qué es tan importante la riboflavina o B2 en la salud y en el Parkinson? Dos palabras: vitamina B6 y glutatión. Activa la vitamina B6 a su forma de coenzima que convierte la levodopa en dopamina, Y ayuda en la síntesis del glutatión (protege las neuronas, las mitoncondrias, el hígado, etc.). Además, previene el riesgo de parkinson en un 51 % (Powers 1988).



3) NAC (o N acetilcisteína): Monti (2019).

Infusión intravenosa semanal de NAC (50 mg/kg), mas dosis orales diarias (500 mg dos veces al día) durante 3 meses. Se produjo un aumento de DAT (transportadores de dopamina) del 3.4% al 8.3% y una mejora significativa en los sintomas del Parkinson (este estudio arroja más luz sobre los videos impresionantes del glutatión intravenoso del Dr. Perlmutter, disponibles en Internet).

Sabemos que el nivel de magnesio (Barbiroli 1999), glutatión (Sechi 1996) y de la neurotóxica homocisteína (Yasui 2000, Muller 2001) determinan en gran medida la severidad de los síntomas y la duración de la enfermedad. HAY QUE LEERLO CIEN VECES.

Podrían ser claves el treonato de magnesio (la única forma conocida de magnesio que atraviesa la barrera hematoencefálica o cualquier otra forma como el cloruro o el citrato, NAC (o N - acetilcisteína, precursor del glutatión) y las vitaminas B6, B9 y B12, capaces de controlar el nivel de homocisteína de dos formas diferentes.

NOTA. Aunque siempre debe consultarse con el médico y el farmacéutico, es más importante todavía en caso de otras enfermedades y medicamentos. Recuerden, valor y prudencia.

sábado, 8 de febrero de 2020

¡GRACIAS, PROFESOR DORSEY! La pandemia del Parkinson. Una llamada a la acción.

¡GRACIAS, PROFESOR DORSEY!

"Durante demasiado tiempo, la comunidad del Parkinson ha permanecido demasiado silenciosa en estos temas. Imitando el lema de la comunidad del SIDA de que "el silencio es igual a la muerte", la comunidad del Parkinson debe hacer que sus voces sean escuchadas. La actual y la futura carga de esta debilitante enfermedad dependen de su acción".

Dr. Ray Dorsey y Dr. Bastiaan R. Bloem, neurólogos. Fragmento final de su "Llamada a la acción" de 2017, publicada en la prestigiosa revista de Neurología de la Asociación Médica Americana (JAMA).





(Pura ortodoxia y nos parece raro: 3 conocidos neurólogos, la Fundación Michael J Fox, Neurology, JAMA Neurology...)

El doctor Dorsey, profesor de Neurología de la prestigiosa Escuela de Medicina de Rochester, en Nueva York (Estados Unidos), ha dado un paso al frente y nos ha avisado. Nadie podrá decir que no lo sabía. Lo hizo en 2007. Lo ha vuelto ha repetir en 2018. No ya con previsiones sino con realidades.

La "Pandemia" actual y futura del Parkinson. En 2015 hay el doble de enfermos de Parkinson que en 1990. Y en 2040 podrían ser el doble de los actuales. O el triple.

2007: El Dr. Earl Ray Dorsey, publicó un estudio en "Neurology", cuyas predicciones sobre el futuro de los casos de Parkinson en el mundo de las próximas décadas tuvieron mucho impacto en los medios y alarmaron a los lectores. El doble en 2030 y el triple en 2050. Pero no ocurrió nada.

3 millones aprox. en 1990
6,2 millones de 2015
¿12,9 en 2040?

2017: Una llamada a la acción. Compara el mundo del SIDA tan activo para cambiar muchas cosas, con el mundo del Parkinson que parece dormido, callado. Invita a la comunidad, en especial a los enfermos para que se movilicen, para que sean más activos en la búsqueda de realidades ya.

2018: ¿Una pandemia de Parkinson?
Hablar de "pandemia", aunque no sea una enfermedad infecciosa, es una buena forma de llamar la atención.
No sólo lo ha hecho Dorsey en 2018, con el apoyo de dos famosos neurólogos como Michael S. Okun y Bastiaan R. Bloem (lo hemos mencionado antes por recetar literalmente ejercicio físico a sus pacientes), sino también Todd Sherer, un alto cargo o CEO de la Fundación Michael J Fox.

Desde 1990 a 2015 el número de enfermos de Parkinson en el mundo (en los 10 o 15 paises más poblados del mundo) se ha multiplicado por dos. No en 2030 sino ya en 2015.

Y además aparece un libro respaldado por la Fundación de Michael J Fox, firmado por Sherer, Dorsey, Okun y Bloem. Los mismos que firman el estudio de 2018 que se menciona más abajo.

COMENTARIO.

Ya llevaba años esperando algo así. Ideas diferentes, hacen falta asociaciones, fundaciones, autores, que piensen y escriban fuera del "laberinto".

La brisa refrescante de una ventana abierta en el mundo del Parkinson. 

En mi opinión, vivimos en un mundo profundamente enfermo y "enfermante", que protege muy poco el cerebro y tiene muchos elementos que lo dañan. Podríamos decir que vivimos en una sociedad o en un entorno muy neurodegenerativo: menos tabaco, más edad, poco magnesio, carencias de vitaminas primarias y secundarias, demasiada comida basura con aditivos, pesticidas, tóxicos en todas partes, grasas trans, medicamentos que producen parkinsonismo (PIF), etc.

Me parecen muy bien los maratones, el tango y el boxeo. Pero me parece tan importante el control de la homocisteína, el fin del tabú de 45 años sobre cantidades moderadas de vitamina B6 (como dicen numerosos neurólogos y los prospectos de los medicamentos de levodopa), las políticas preventivas en toda la sociedad con polifenoles de té verde, vitamina B2 (51 % menos riesgo), vitamina B9 (49 % menos riesgo), etc. 

Lo digo con todo respeto, pero con firmeza. Si no hacemos caso al aviso de Dorsey, Bloem y Okun, el mundo de las próximas décadas va ser un lugar muy complicado. 

Se habla de la carga económica y social de estas cifras, Yo prefiero hablar del sufrimiento. No hay escala para medirlo todavía. El de los enfermos y el de sus seres queridos. Lo demás me importa poco.

El respaldo de la Fundación de Michael J Fox al estudio de Dorsey y el libro que han escrito me hace recuperar la esperanza y ver luz al final del túnel.

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Dorsey (2007). Projected number of people with Parkinson disease in the most populous nations, 2005 through 2030. Neurology.
Dorsey (2017). The Parkinson Pandemic-A Call to Action. JAMA Neurol.
Dorsey (2018). The Emerging Evidence of the Parkinson Pandemic. J Parkinsons Dis.