martes, 28 de julio de 2020

La revolución en el Parkinson ya está aquí. Vivimos inmersos en ella hace décadas.


EL "ALAMBIQUE" PARA DESTILAR AUTÉNTICAS "MEDICINAS" PARA ACABAR CON EL PARKINSON YA, AHORA MISMO.



Después de 26 años dedicado a observar y estudiar el mundo del Parkinson (naturalmente con una intensidad creciente, desde la inicial indiferencia a la implacable determinación actual), como un alquimista en su alambique, hemos destilado unas gotas de "elixir de la vida" para los enfermos de Parkinson. Esas "gotas" de información son plenamente ortodoxas y nos permitirán controlar la severidad de los síntomas, controlar el rumbo de la enfermedad "aquí y ahora", por primera vez en la Historia:

- lo último que hemos añadido ha sido un NIVEL ALTO DE COLESTEROL, recomendado por el prestigioso neurólogo David Perlmutter (Huang 2011);
- nivel de MAGNESIO (Barbiroli 1999), que abarca todo lo imaginable contra el Parkinson (neuroprotectora, laxante, relajante, epigenética, etc.);
- nivel de GLUTATIÓN (Perry 1982, Riederer 1989, Sechi 1996, Jenner 1998), que se puede subir con cardo mariano, cúrcuma, NAC, vitamina C, ácido alfalipoico, etc;
- nivel de la tóxica HOMOCISTEÍNA (Yasui 2000, Muller 2001, Christine 2018, Saadat 2018), controlable como indica el neurólogo Ahlskog con las baratísimas VITAMINAS B6, B9 y B12 o con sólo B9 (Siniscalchi 2005);
- nivel de VITAMINA B12 (Leigh 2018, Christine 2018, McCarter 2019).
- nivel de VITAMINA D (Suzuki 2013, Liu 2014). La vitamina D hace más lento su agravamiento o frena la progresión durante un año con 1200 UI diarias, como nos han mostrado Suzuki y su equipo. El neurólogo Perlmutter habló en 2013 de hasta 5000 a 10.000 UI diarias.
- nivel de VITAMINA C. Cuando se ha medido en los linfocitos mejor que en el plasma sanguíneo, una importante reducción de la vitamina C se ha observado que va unida a un aumento en la severidad de los síntomas (Ide 2015).


Es decir que si tenemos un nivel bajo de colesterol (sobre todo por las estatinas), poco magnesio (como es frecuente), el glutatión bajo, la homocisteína alta y poca vitamina B12 (que con los años resulta cada vez más difícil de asimilar), poca vitamina D (sería un prodigio que siendo el 95 % de la población norteamericana deficitaria, los enfermos de Parkinson no lo fuesen, aunque estudios haya para todo) y menos vitamina C de la necesaria, el Parkinson es como lo conocemos hoy, crónico y degenerativo. Y si no hacemos nada diferente, seguirá siendo así.
¿Por qué seguimos buscando por ahí fuera lo que ya tenemos al alcance de la mano en el mercado, el supermercado, la farmacia o la herboristería?
Lo que sí puedo prometerles a todos es que no me voy a rendir y voy a encontrar todo lo que pueda beneficiar a los enfermos y a sus familiares, por muy oculto que esté en las estanterías de libros o en las bases de datos. Vamos a cambiar entre todos el mundo del Parkinson para siempre. Ésa es una promesa que les hago hoy. Pese a quien pese, cueste lo que cueste.
Y un día no muy lejano, viviremos en un mundo sin Parkinson. En el que algunas personas muy mayores recordarán a los demás lo que fue esa enfermedad. Ése es mi sueño. Y por sueños así merece la pena vivir y empeñar la vida.
 

sábado, 18 de julio de 2020

Si la gente supiera… lo que es el Parkinson.


Si la gente supiera… lo que es el Parkinson.


Si la gente supiera lo duro, lo durísimo que puede llegar a ser el Parkinson, nos ayudaría a divulgar esta información. Vale que no toda, pero ¿ni siquiera la homocisteína, la cantidad justa de vitamina B6, la vitamina D? Son cosas tan obvias como montañas que se encuentre alguien en el camino. A cuántos famosos, a cuántos científicos he escrito, y ni siquiera han contestado.

Si la gente supiera lo fácil que sería ayudar a los enfermos actuales a llevar una vida mucho mejor y a casi frenar el empeoramiento: pero los estudios se acumulan (vitamina D, vitamina C, ácido fólico, glutatión, magnesio, B12) y la indiferencia, más aún.

Si la gente supiera lo fácil que sería ayudar a los que empiezan, a convertir su enfermedad en algo perfectamente controlable (con sólo bajar la homocisteína, restaurar el glutatión y aportar la vitamina D apropiada -que todavía no sabemos cuánta es, por falta de estudios, pero que podemos deducirlo de los estudios existentes: 1200 UI al día, parece lo mínimo -salvo mejor criterio del médico de cada cual-. Antes de tomar levodopa, tal vez abundante B6 y aguacate.

Si la gente supiera lo fácil que resultaría concienciar a la población que pueda tener una predisposición genetica o una historia con acontecimientos peligrosos (ciertos medicamentos, un estrés brutal difícil de manejar, insomnio, estreñimiento, etc.), con campañas de polifenoles de té verde en bebidas y alimentos, todas las vitaminas del grupo B, suplemento de vitamina D y enseñar a la población de reponer las reservas de vitamina D tomando el Sol de forma correcta, resveratrol, vitamina C de alimentos y suplementos, magnesio en los abonos, información en series de televisión de máxima audiencia, etc.

Si la gente supiera lo que es el Parkinson, como yo lo sé (y los saben millones de enfermos y familiares), si fuera necesario estarían toda la vida comiendo sólo zanahorias y tomates, si esto se demostrara que podía curar el Parkinson y si es que esto fuera cierto y no sólo un ejemplo ilustrativo y exagerado.

Si la gente supiera lo que es el Parkinson, no intentaría ganar dinero a costa de la salud de una madre que no sabe como cuidará en el futuro de sus dos hijos pequeños, de un hijo que ve cómo su padre se va apagando, se encorva y tiene terribles pesadillas, o de un joven que antes de lo que debería sentir cualquiera el zarpazo de la Bestia, ya siente como la enfermedad le levanta los muros de Cavafis o los barrotes de la jaula de la pantera de Rilke.

Y pongo todo esto porque hoy ya podemos evitarlo. Esto era el Parkinson visto con los ojos del siglo XIX todavía en 2020. Y no con la visión fresca y revolucionaria de cientos, miles de estudios que nos enseñan cómo "matar de hambre" a la Bestia y a los que le han entregado su alma.

Mi querido y admirado Alexander Solzhenitsyn, que conoció los campos y la enfermedad, el destierro y el miedo, comenzó su obra magna "Archipiélago Gulag" de esta forma que yo quisiera hacer mía un momento:

«A todos los que no vivieron lo bastante
para contar estas cosas.
Y que me perdonen
si no supe verlo todo,
ni recordarlo todo,
ni fui capaz de intuirlo todo.»


O los recuerdos de la poetisa Ana Ajmátova en su "Requiem", de una fuerza aterradora:

«EN LUGAR DE UN PRÓLOGO

En los terribles años de Yezhov hice cola
Durante siete meses delante de las cárceles de Leningrado.
Una vez alguien me reconoció. Entonces
Una mujer que estaba detrás de mí, con los labios
Azulados, que naturalmente nunca había oído mi nombre,
Despertó del entumecimiento que era habitual en todas nosotras
Y me susurró al oído (allí hablábamos todas en voz baja):
-¿Y usted puede describir esto?
Y yo dije:
– Puedo.
Entonces algo como una sonrisa resbaló en aquello que una vez había sido su rostro.»

 
La tragedia que viven los enfermos de Parkinson cada día es de tal magnitud como el sufrimiento de aquel pueblo "soviético", del que hablaron Solzhenitsyn y Ajmátova.. Sé de lo que hablo. No son estudios, son vivencias de entonces y de ahora, unas que yo viví y otras las que leo a diario.

Insisto en que ya no tiene que ser así. Depende de nosotros decirnos: "se acabó. Ya está bien". Y actuar con valor y con prudencia. Pero ni un sólo paso atrás.

A mí manera y con mis muchas limitaciones, yo también voy a intentar "verlo todo" y "describir esto".

Y no, por mucho que insistan, no: dos y dos no son cinco. Ni lo fueron en el siglo XIX ni lo serán en el XXI. No mientras podamos evitarlo.

viernes, 17 de julio de 2020

Bienvenido a "Parkinson aquí y ahora" en 2020.


Bienvenido a "Parkinson aquí y ahora" en 2020.


Sólo ofrecemos esperanza basada en la Ciencia. Nuestras fuentes son neurólogos y otros neurocientíficos, recomendamos siempre consultarlo todo con el neurólogo y aceptamos la levodopa, pero sólo mientras no haya nada mejor  y potenciando su eficacia y corrigiendo sus efectos adversos con los nutrientes que muestran los estudios. ¿Puede haber algo más ortodoxo?






Si estás cansado de buscar información entre toneladas de noticias falsas, anuncios comerciales, columnas de humo, como en un tiovivo que da vueltas y vueltas, es posible que encuentres aquí motivos de esperanza. Pero una esperanza real basada en la Ciencia: en escritos de neurólogos, cientos o miles de estudios científicos de los últimos 50 años y testimonios y experiencias de enfermos y familiares cuidadores veteranos.

Lo que funciona es lo que nos interesa, sea la levodopa-carbidopa con coenzima Q10 o polifenoles del té verde, con 10-25 mg de vitamina B6 o el cardo mariano, o el sorprendente suplemento de vitamina D3 del estudio de Suzuki en 2013 o de la maravillosa riboflavina o vitamina B2 del olvidado y condenado mil veces estudio de Coimbra en 2003. Siempre con valor para buscar y prudencia para probar, consultando todo al médico.


Este es un resumen de casi 14 años de búsqueda y unos 26 años de mirar el mundo del Parkinson desde el diagnóstico de mi padre en 1994. Estimo que el resultado de más de 30.000 horas de trabajo.

1) Prevenir la enfermedad o reducir el riesgo:

 - café, tabaco y antiinflamatorios no esteroideos, un 87 % (Powers 2008)
 - con vitamina D en ciertos casos, un 67 % (Knekt 2010);
 … con vitamina C, un 40 % (Hellebrand 1996).
 … con vitamina E, entre un 32 y un 39 % (Zhang 2002, Golbe 1988)
 … con flanonoides, un 40 % (Gao 2012).
 … con betacaroteno, un 32 % (Hellenbrand 1996).
 … con ácido fólico o B9, un 49 % (Religa 2006).
 … con riboflavina o B2, un 51 % (McCormick 1988).
 - con té verde, en regiones donde se consume de forma  
   habitual: 50 % menos Parkinson (Pan 2003);
 - con café: consumo habitual de 2-3 tazas al día, 20-70 % (Ascherio 2001, Sobel 2000, Ross, 2000, 2001). Entre los que no beben café nunca, se da 5 veces más la enfermedad (Ross 2000, Hu 2007)
 - con tabaco, entre un 40 y un 61 %, y más (Grandinetti 1994, Hernan 2001, 2002).

2) Retrasar la enfermedad y frenarla (o hacerla más lenta):

 - café, retrasa los síntomas 8 años, de los 64 a los 72 (Benedetti 2000);
 - té verde, retrasa los síntomas 7,7 años (Kandinov 2009);
 - vitamina C y E, 3 gramos y 3200 UI diarias, durante un año: retraso de necesidad medicación por 2,5 años (Fahn 1992).
 - la vitamina C estimula la producción de dopamina y potencia el efecto de la levodopa, haciendo necesarias dosis menores (Zhao 2019);
- multivitamínico (A, C y E): retraso de síntomas 3 años, gemelos idénticos, ¿epigenética? (Maher 2002).

 - ejercicio físico, lo frena (Oguh 2014) y los retrasa (Tsai 2002);
 - vitamina D, 1200 UI durante un año, sin empeorar (Suzuki 2013).
 - glutatión (Sechi 1996).
 - coenzima Q10 (Shults 2002).
 - creatina (Beal 2003).
 - antioxidantes (Grimes 1988).
 - omega 3 (Youdim 2000, Saugstad 2006, 2008).
 - ácido alfalipoico (Araujo 2011).
 - vitamina E (Bischot 1993).
 - té verde, extracto EGCG (Mandel 2002, Levites 2003).


3) Mejorar los síntomas y la evolución de la enfermedad.

 - la vitamina B2 para mejorar la movilidad, 30 mg cada 8 h, 44-71 % (Coimbra 2003);
 - el ejercicio físico intenso, 35 % de mejoría (Alberts 2009);
 - N-acetilcisteína o NAC, precursor de glutatión mejora motora y no motora (Monti 2019);
 - la vitamina C para reducir la oxidación y los daños por la oxidación de los residuos de la levodopa (Riederer 1989, Pardo 1993, Berg 2001...);
 - el cardo mariano en cápsulas para proteger el hígado tan sobrecargado (300 mg al día, libros de neurólogos Lombard y Marjama-Lyons);
 - el ácido fólico para reducir la peligrosísima homocisteína (Ahlskog, González Maldonado, etc.), sola o con B12 y B6;
 - un nivel bajo de vitamina B12 empeora y el necesario mejora función motora y cognitiva (Christine 2018, McCarter 2019);
 - las perlas de omega 3 EPA y DHA para la depresión y para muchas cosas más -así se evita el exceso de proteínas, pero imprescindibles en 50-80 gramos para sintetizar neurotransmisores- (Silva 2008);
- la vitamina B6 de alimentos, levadura de cerveza o suplementos suaves, no pasando de 25 mg como mencionan los prospectos de levodopa -porque sin B6 no hay dopamina- y varios neurólogos en sus libros y estudios, como Ahlskog, Marjama Lyons, Siniscalchi…
 - la vitamina B3 en dosis adecuadas y supervisada por el especialista, para tratar la mente y la psicosis producto de los medicamentos a largo plazo (libros y artículos del famoso neuropsiquiatra Abram Hoffer);
- numerosos estudios han encontrado altos porcentajes de neuropatía en los enfermos de Parkinson comparados con los controles (sanos). La carencia de vitamina B12 es la causa más frecuente (Zis 2017).

 - dieta cetogénica (Vanitallie 2005). 43 % de mejoría en síntomas motores;
 - tiamina B1 (Luong 2012);
 - NADH (Black 1986);
 . vitamina B6 (Tan 2005);
 - GDNF (Gill 2005) - la vitamina D regula el gen que lo produce-;
 - glutatión (Sechi 1996).


4. Severidad de los síntomas.

Según los estudios publicados hasta hoy, la progresión del Parkinson y su severidad de los síntomas dependen de:

    - nivel de magnesio (Barbiroli 1999);
    - nivel de glutatión (Perry 1982, Riederer 1989, Sechi 1996, Jenner
      1998);
    - nivel de la tóxica homocisteína (Yasui 2000, Muller 2001, Christine 2018, Saadat 2018);
    - nivel de B12 (Leigh 2018, Christine 2018, McCarter 2019).


“Ver lo que está delante de nuestros ojos requiere un esfuerzo constante".
George Orwell

martes, 2 de junio de 2020

Ya sabemos lo suficiente II: ésa es la clave para frenarlo.

YA SABEMOS LO SUFICIENTE (II).

¿Qué haría yo si tuviese Parkinson? 
Según lo que sé hoy, 31/03/2020.




Se trata de una cuestión delicada de plantear por alguien que no padece la enfermedad. Me hice esa pregunta muchas veces mientras cuidaba de mi padre (escribo una vez más esto porque hay muchos nuevos lectores, que se preguntarán que cómo me atrevo a plantear esa pregunta y a proponer una respuesta). Y me la he vuelto a hacer muchas más veces desde entonces. Lo cierto es que en vida de mi padre apenas arañamos la superficie del Parkinson. Voy a tratar de responderla con honestidad.

Por primera vez en la Historia moderna del Parkinson, gracias a magníficos estudios, a Internet y a las recomendaciones de algunos especialistas (Ahlskog, Lombard, Marjama Lyons, Siniscalchi…), podemos influir decisivamente en el curso del Parkinson. Modificar nosotros el laberinto parkinsoniano. Detener con nuestra mano la cascada degenerativa, lo que la convierte en crónica.




La clave no está en si voy a tomar Inmunocal, Mucuna, Atremorine, cardo mariano o los omega 3, sino en que todo eso debe hacerse por el motivo correcto para integrarlo dentro de una estrategia para privar al Parkinson de sus fuentes de alimentación, para matarlo de hambre:

1.- Si el Parkinson se alimenta de la OXIDACIÓN (Jenner, Olanow) en sí y más por la levodopa, por eso tomamos vitamina C, té verde, resveratrol de uvas, etc.

2.- Si el Parkinson se nutre de INFLAMACIÓN (McGeer, Teismann, Sechi), por eso procuramos tomar cúrcuma con un poco de pimienta negra (piperina), jengibre, omega 3, vitamina C, piña (bromelaina), cebolla roja (quercetina), etc.

3.- Si el Parkinson se alimenta de un nivel alto de HOMOCISTEÍNA, por eso buscamos alimentos ricos en folato, acido fólico o vitamina B9 (Ahlskog, Siniscalchi, Marjama Lyons), junto con el suplemento natural más rico, la levadura de cerveza, y algún suplemento suave de 400 mcg o algo más (como toman las embarazadas para prevenir daños en el niño en formación).

4.- Si el Parkinson es una falta de DOPAMINA en ciertas zonas del cerebro, por eso procuramos darle la vitamina B6 suficiente pero que no interfiera con la levodopa (hasta 25 mg según algunos neurólogos y los prospectos de levodopa, gracias a la carbidopa que lleva la levodopa desde 1975). La vitamina B6 (el fosfato de piridoxal) es imprescindible para convertir la levodopa en dopamina dentro del cerebro. Consultando siempre al neurólogo, porque hay personas muy sensibles a la vitamina B6. Las fuentes: pistachos, levadura de cerveza, suplemento de vitaminas y minerales, etc.

5.- Si el Parkinson se nutre de la debilidad del HÍGADO (ya la medicina tradicional china relacionaba el Parkinson con un trastorno del hígado hace más de 1000 años e incluso hay una encefalopatía provocada por su mal funcionamiento), por eso usamos el cardo mariano (Lombard, Marjama Lyons). También la vitamina C, las alcachofas o el glutatión.

6.- Si el Parkinson se nutre del SEDENTARISMO y de la falta de ejercicio físico, vamos a darle vitamina C (carnitina) y espinacas (coenzima Q10) para tener energía y ganas de gastarla, a la vez que damos paseos, hacemos algo de ejercicio en casa, practicamos los deportes de siempre o bailamos tango, hacemos boxeo bien aconsejados, etc. Siempre adaptados a las propias circunstancias por el especialista.

Y así un largo etcétera: Vitamina D del Sol y de suplementos, perlas de omega 3 EPA y DHA para el Parkinson en general y para la depresión en particular, etc.

Mientras esto falte en las dietas y en los tratamientos para el Parkinson, algo muy importante faltará.

Cuando empezamos a ver el Parkinson de esta forma, vamos entendiendo por qué progresa como lo hace. Y las formas de hacer más lento o detener su avance, privándolo del ambiente que le gusta para seguir creciendo. Creo que así se entiende mejor. Para explicaciones con lenguaje científico ya tenemos muy buenos libros, guías y estudios.

No olviden siempre consultar al médico y al farmacéutico.

Ya sabemos lo suficiente: ésa es la llave para salir.


YA SABEMOS LO SUFICIENTE (I).

Ésta es la llave para salir de la cárcel del Parkinson y la verdad que nos resistimos a aceptar.

Un llamamiento a cambiar la forma de ver la enfermedad y los tratamientos.




Lo sé por propia experiencia. Y lo he observado en la mayoría de enfermos y familiares en los últimos 10 o 15 años, que es cuando he estado más despierto y atento a estas cuestiones.

El tratamiento mas poderoso para hacer frente al Parkinson es un cambio en la forma de verlo todo: la enfermedad, los tratamientos y el mundo de rodea a los enfermos (desde las grandes compañias y los ministerios de salud hasta la asociaciones y el propio entorno familiar).

Si no vemos la enfermedad de otra forma, seguimos prisioneros del "laberinto" parkinsoniano. Las creencias negativas nos deprimen y paralizan más que la enfermedad. Dos ejemplos:

1. Durante 70 años se creyó que un adulto no podía crear nuevas neuronas. Desde 1998 se sabe que sí puede;

2. Hemos crecido con la idea y el miedo de que si hemos nacido con unos genes determinados, no hay solución: hoy sabemos que la Epigenética manda, que los genes no tienen la última palabra (vitaminas como la B12 y la D o minerales como el magnesio, activan o silencian los genes, los corrigen);

Voy a repetir varias de las cosas ESENCIALES que he aprendido en estos años (1994-2020):

1. LA VITAMINA B6 ES TAN IMPORTANTE EN EL PARKINSON COMO LA LEVODOPA. Y desde 1975, que se usa carbidopa, no suele haber problemas con hasta 25 mg al día (ver el prospecto de levodopa).

2. SI NO SE CONTROLA LA HOMOCISTEÍNA CON VITAMINA B9 NO HAY NADA QUE HACER. El Parkinson seguirá siendo como lo conocemos hoy.

3. LA POSIBILIDAD DE QUE LA ENFERMEDAD DE PARKINSON ESTÁ PROVOCADA O FACILITADA POR MÚLTIPLES CARENCIAS (LA DOPAMINA ES UNA DE ELLAS) ABRE UN NUEVO MUNDO.

4. LA MEDICINA ACTUAL HA ENTRADO (POSIBLEMENTE, ES SÓLO MI OPINIÓN) EN UN CALLEJÓN SIN SALIDA. HACER FRENTE AL PARKINSON SÓLO CON LEVODOPA-CARBIDOPA Y ALGUNOS MEDICAMENTOS MÁS (SIN VITAMINAS B1, B2, B3, B6, B9, B12, C, D, ETC), ES COMO SALIR A UN RING DE BOXEO A PELEAR CON UN BOXEADOR Y TENER UNA MANO ATADA A LA ESPALDA (QUIZÁS LAS DOS).

5. MIENTRAS NO SE DESCUBRA ALGO MEJOR QUE LA LEVODOPA, DEBERÍAMOS APROVECHARLA AL MÁXIMO: DOSIS MÍNIMA NECESARIA, POTENCIAR SU EFICACIA CON VITAMINAS C Y B3, CORREGIR SUS EFECTOS PERJUDICIALES CON VITAMINA C, TÉ VERDE, GLUTATIÓN, CARDO MARIANO Y VITAMINA B9.
6. AUNQUE NADA DE ESTO FUESE CIERTO, no es perjudicial. Y EL SÓLO HECHO DE TENER ESPERANZA, CAMBIA EL PRONÓSTICO DE LA ENFERMEDAD DE FORMA DECISIVA. Pero resulta que no sólo hay miles de estudios al respecto, sino que siguen saliendo muchos más. Con sólo 100 estudios de los últimos 3-5 años podríamos cambiarlo todo.

7. SABEMOS YA LO SUFICIENTE PARA MEJORAR DE FORMA MUY IMPORTANTE LA VIDA DE LOS ENFERMOS. PERO SEGUIMOS ESPERANDO UN ESTUDIO DE RESULTADO MILAGROSO, que me parece tan imposible como encontrar un unicornio. No hay pastilla o cirugía capaz de cambiar por sí sola la complejidad de los daños que va produciendo el Parkinson año tras año (la carencia de glutatión o el exceso de homocisteína, resultarían catastróficos si fueran el único problema).

8. LA CASA SE COMIENZA A CONSTRUIR POR LOS CIMIENTOS, NO POR EL TEJADO. Si no controlamos la homocisteína con vitamina B9 o la oxidación de la levodopa con vitamina C, de poco servirá el tango o el boxeo (cosas muy buenas, pero que forman el tejado, no los cimientos).

Les invito a leer lo escrito en el muro (al menos, las 30 últimas publicaciones). Pero leerlas una y otra vez hasta perforar la espesa capa de prejuicios y errores que tenemos todos sobre el Parkinson (en mi caso también, por supuesto. Tengo que luchar cada día para desprenderme de ellos). Si no vemos el Parkinson de otra forma, no hay nada que hacer.



Ningún suplemento por sí solo tiene fuerza contra el Parkinson. La enfermedad es un gigante que sólo puede ser derrotado con un ejército de "enanos".

Y les invito a consultar cualquier cambio con su médico y con el farmacéutico (prudencia).

Recuerden, valor para informarse y prudencia para hacer cambios.

lunes, 9 de marzo de 2020

La revolución del Parkinson, aquí y ahora: en listados de estudios concretos (2020).


LA REVOLUCIÓN DEL PARKINSON, AQUÍ Y AHORA: EN LISTADOS DE ESTUDIOS CONCRETOS (2020).

por Jesús Márquez Rivera. Parkinson aquí y ahora.



«El verdadero viaje de descubrimiento no consiste 
en buscar nuevos paisajes, sino en tener nuevos ojos».
Marcel Proust






Se puede prevenir.
Se puede retrasar su inicio.
Y hacer más lento su avance y frenarlo.
Además de mejorar los síntomas (motores y no motores) y reducir su severidad.


(Hay muchísimos estudios más de los años 2015-2020, pero todavía no he tenido el tiempo que necesito. La medicina más importante es la esperanza, pero la basada en realidades. Esto es un resumen de casi 14 años de búsqueda y de unos 26 atento al mundo del Parkinson. Nunca podría guardar esto para un libro y que estuviese sólo al alcance de los que puedan comprarlo o tengan la información previa para necesitar comprarlo.
Amigos, si no vivimos en medio de una revolución del mundo del Parkinson, se parece mucho).


1) Prevenir la enfermedad o reducir el riesgo:

 - café, tabaco y antiinflamatorios no esteroideos, un 87 % (Powers 2008)
 - vitamina D en ciertos casos, un 67 % (Knekt 2010);
 … con vitamina C, un 40 % (Hellebrand 1996).
 … con vitamina E, entre un 32 y un 39 % (Zhang 2002, Golbe 1988)
 … con flanonoides, un 40 % (Gao 2012).
 … con betacaroteno, un 32 % (Hellenbrand 1996).
 … con ácido fólico o B9, un 49 % (Religa 2006).
 … con riboflavina o B2, un 51 % (McCormick 1988).
 - con té verde, en regiones donde se consume de forma   
   habitual: 50 % menos Parkinson (Pan 2003);
 - con café: consumo habitual de 2-3 tazas al día, 20-70 % (Ascherio 2001, Sobel 2000, Ross, 2000, 2001). Entre los que no beben café nunca, se da 5 veces más la enfermedad (Ross 2000, Hu 2007)
 - con tabaco, entre un 40 y un 61 %, y más (Grandinetti 1994, Hernan 2001, 2002).

2) Retrasar la enfermedad y frenarla (o hacerla más lenta):

 - café, retrasa los síntomas 8 años, de los 64 a los 72 (Benedetti 2000);
 - té verde, retrasa los síntomas 7,7 años (Kandinov 2009);
 - vitamina C y E, 3 gramos y 3200 UI diarias, durante un año: retraso de necesidad medicación por 2,5 años (Fahn 1992).
 - la vitamina C estimula la producción de dopamina y potencia el efecto de la levodopa, haciendo necesarias dosis menores (Zhao 2019);
- multivitamínico (A, C y E): retraso de síntomas 3 años, gemelos idénticos, ¿epigenética? (Maher 2002).

 - ejercicio físico, lo frena (Oguh 2014) y los retrasa (Tsai 2002);
 - vitamina D, 1200 UI durante un año, sin empeorar (Suzuki 2013).
 - glutatión (Sechi 1996).
 - coenzima Q10 (Shults 2002).
 - creatina (Beal 2003).
 - antioxidantes (Grimes 1988).
 - omega 3 (Youdim 2000, Saugstad 2006, 2008).
 - ácido alfalipoico (Araujo 2011).
 - vitamina E (Bischot 1993).
 - té verde, extracto EGCG (Mandel 2002, Levites 2003).


3) Mejorar los síntomas. la severidad y la evolución de la enfermedad.

 - la vitamina B2 para mejorar la movilidad, 30 mg cada 8 h, 44-71 % (Coimbra 2003);
 - el ejercicio físico intenso, 35 % de mejoría (Alberts 2009);
 - N-acetilcisteína o NAC, precursor de glutatión mejora motora y no motora (Monti 2019);
 - la vitamina C para reducir la oxidación y los daños por la oxidación de los residuos de la levodopa (Riederer 1989, Pardo 1993, Berg 2001...);
 - el cardo mariano en cápsulas para proteger el hígado tan sobrecargado (300 mg al día, libros de neurólogos Lombard y Marjama-Lyons);
 - el ácido fólico para reducir la peligrosísima homocisteína (Ahlskog, González Maldonado, etc.), sola o con B12 y B6;
 - un nivel bajo de vitamina B12 empeora y el necesario mejora función motora y cognitiva (Christine 2018, McCarter 2019);
 - las perlas de omega 3 EPA y DHA para la depresión y para muchas cosas más -así se evita el exceso de proteínas, pero imprescindibles en 50-80 gramos para sintetizar neurotransmisores- (Silva 2008);
- la vitamina B6 de alimentos, levadura de cerveza o suplementos suaves, no pasando de 25 mg como mencionan los prospectos de levodopa -porque sin B6 no hay dopamina- y varios neurólogos en sus libros y estudios, como Ahlskog, Marjama Lyons, Siniscalchi…
 - la vitamina B3 en dosis adecuadas y supervisada por el especialista, para tratar la mente y la psicosis producto de los medicamentos a largo plazo (libros y artículos del famoso neuropsiquiatra Abram Hoffer);
- numerosos estudios han encontrado altos porcentajes de neuropatía en los enfermos de Parkinson comparados con los controles (sanos). La carencia de vitamina B12 es la causa más frecuente (Zis 2017).

 - dieta cetogénica (Vanitallie 2005). 43 % de mejoría en síntomas motores;
 - tiamina B1 (Luong 2012);
 - NADH (Black 1986);
 . vitamina B6 (Tan 2005);
 - GDNF (Gill 2005) - la vitamina D regula el gen que lo produce-;
 - glutatión (Sechi 1996).


4. Severidad de los síntomas.

Según los estudios publicados hasta hoy, la progresión del Parkinson y su severidad de los síntomas dependen de:

    - nivel de magnesio (Barbiroli 1999);
    - nivel de glutatión (Perry 1982, Riederer 1989, Sechi 1996, Jenner
      1998);
    - nivel de la tóxica homocisteína (Yasui 2000, Muller 2001, Christine 2018, Saadat 2018);
    - nivel de B12 (Leigh 2018, Christine 2018, McCarter 2019).


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Esto es una forma "diferente" de ver el Parkinson, en la que cada estudio es como una "pepita de oro" que hemos recogido en el cedazo de minero, trras cribar toneladas de tierra. 

En el libro de 2015 apenas había arañado la superficie del mundo del Parkinson. Creo que ahora me he acercado algo más al centro del laberinto parkinsoniano.

Si he podido hacer esto ha sido por los muchos años que observé a mi padre ("que haya servido para algo", me decía unos meses antes de fallecer en 2012), muchísimas casualidades y "causalidades"; por la generosidad de muchos médicos e investigadores, así como de enfermos y cuidadores veteranos, que compartieron sus conocimientos y experiencias sin reservas… Y sé bien de lo que hablo porque hace 26 años me hubiera burlado de todo esto, ni siquiera lo hubiese leído. Lo hubiera despreciado. Pero el dolor vuelve el mundo transparente y permite llegar al fondo de las cosas...

Todavía quedan muchos tesoros en libros, artículos y estudios de los últimos 200 años. Pero creo que con esto podemos cambiar las cosas. Una vez reunidas, sólo nos queda divulgar esta información para que no quede nadie que no la conozca. Y seguir trabajando en este camino que han señalado los sabios en el suelo del laberinto.

Es nuestra, de todos. Vuestra no menos que mía.
Aprovechemos lo que tanto esfuerzo y sacrificio costó a los sabios que hicieron estas investigaciones, muchas veces pagando un alto precio por ir contra la corriente dominante en sus especialidades. Y el sufrimiento imposible de medir de incontables enfermos y familiares.

Gracias a todos ellos.

Ahora nos toca a nosotros impedir que dentro de 30 años, haya más de 20 millones de enfermos en el mundo. Un sufrimiento inimaginable. Ya entre 1990 y 2015 se ha doblado el número. No lo vamos a permitir sin presentar batalla y dejarnos la vida en la lucha. De forma prudente, consultando todo al médico y al farmacéutico, pero sin dar ni un paso atrás en la búsqueda de todo lo que ha quedado a los lados del camino y lo nuevo que sigue publicándose.

Porque nosotros queremos un mundo sin Parkinson. Y lo antes posible.

jueves, 5 de marzo de 2020

¿Cuanta más homocisteína peor es el Parkinson?







Un nivel elevado del aminoácido homocisteína en la sangre es neurotóxico y se ha señalado como un factor de riesgo para desarrollar Parkinson, así como de enfermedades cardiovasculares y demencia en la población general (McCully 1969, Boushey 1995, Seshadri 2002). La homocisteína aumenta el estrés oxidativo, compromete la función mitocondrial y, finalmente, conduce a la muerte o apoptosis neuronal. Además se ha encontrado una fuerte relación entre la homocisteína y el daño al ADN y la excitotoxicidad. Todos ellos con un papel esencial en la neurodegeneración (Mattson 2002, Zoccolella 2006. Martignoni 2007).

Un nivel superior a 20 micromoles/L, aumenta el riesgo de desarrollar Parkinson hasta 8.64 veces más (Saadat 2018). El título de su estudio es muy clarificador: "Serum Homocysteine Level in Parkinson’s Disease and Its Association with Duration, Cardinal Manifestation, and Severity of Disease." Merece la pena leerlo otra vez...

Los enfermos de Parkinson tienen alta la homocisteína y los que toman levodopa más aún (Mattson 2003, Obeid 2007). Algunos autores afirman que un nivel elevado es responsable en gran medida de la progresión actual de la enfermedad (Yasui 2000, Muller 2001). Esto me parece tan, tan importante, que creo que merece la pena leerlo varias veces...

Además atraviesa y daña la barrera hematoencefálica, encargada de proteger el cerebro (Beard 2011, Kanath 2006, Tyagi 2008). Con un suplemento de vitamina B9 o ácido fólico (sólo o con las vitaminas B6 y B12) se ha demostrado que se reduce el nivel de homocisteína (Reuntens 2002, Siniscalchi 2005, Postuma 2006) y el daño a la mencionada barrera protectora (Kalani 2014).

Una dieta rica en vitamina B9 previene el Parkinson en un 49 % (Religa 2006).

Recomiendan el uso de B9 o de las tres vitaminas del grupo B (B6, B9 y B12) neurólogos como Alhskog, Marjama-Lyons, Siniscalchi, González Maldonado, etc.

Ya en 1998, Malinow publicó los resultados muy interesantes de su estudio: el enriquecimiento de los cereales con 499 y 665 mg de ácido fólico, aumentó la vitamina B9 en la sangre en un 64,8% y en un 105,7%, respectivamente. Y disminuyó la homocisteína en un 11,0% y en un 14,0%.

El uso de ácido fólico es muy bien tolerado. A las embarazadas se les recetan 400 mcg/día para prevenir malformaciones en el feto. Ahlskog recomienda a sus pacientes de Parkinson 2 mg de B9, 25 mg de B6 y 2000 mcg (2 mg) de B12 para controlar los niveles de la peligrosa homocisteína.

Si el Parkinson se pudiese ver como un planta parasitaria que se alimenta con raíces del huésped, la homocisteína sería una de las principales, sino la raíz más importante. Y su "antídoto" es algo sencillo, barato y seguro (Nallamothu 2000): la vitamina B9 o ácido fólico, folato… sóla o junto a las vitaminas B6 y B12.

Me gustaría recordar los trabajos de dos científicos. 

El primero, el patólogo norteamericano Dr. Kilmer McCully, que fue pionero en la investigación del daño que producían niveles altos de homocisteína, sobre todo al sistema cardiovascular (1969) y que nos dejó una frase sorprendente: 

«La homocisteína se asocia con más de cien enfermedades».

El segundo, el neurólogo español Rafael González Maldonado, autor del libro "Tratamientos heterodoxos en al enfermedad de Parkinson" (2004, 2013). Que ya en aquellas fechas tempranas nos mostró la importancia decisiva del ácido fólico y de la homocisteína en el Parkinson. Su libro fue clave para mi padre y para mí. Todavía no ha sido traducido al inglés y a otras lenguas, a pesar de ser uno de los más importantes que conozco para enfermos y familiares. Una de las paradojas del mundo del Parkinson.

El control de la homocisteína con vitamina B9 sigue siendo una asignatura pendiente en el mundo del Parkinson. Creo que cambiaría la enfermedad como la conocemos hoy. Otra de esas paradojas tan difíciles de explicar.

ADVERTENCIA.- A pesar de la seguridad del ácido fólico o vitamina B9, siempre es recomendable consultar al neurólogo en cada caso.